segunda-feira, 7 de março de 2011

Tortoni e Borges

Em Buenos Aires, o Café Tortoni é uma experiência suprafantástica. As marcas deixadas por seu ilustre frequentador, Borges, estão presentes no salão, ao lado de mesas de madeira escura e decoração colonial.
Tenho me lembrado dos cafés argentinos e de Borges. Devem ser coisas do tempo transcorrido argentinamente. Tempo agora suspenso. Sou eco. Sou passado portenho.

Soy

Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.

Soy, tácitos amigos, el que sabe
que no hay otra venganza que el olvido
ni otro perdón. Un dios ha concedido
al odio humano esta curiosa llave.

Soy el que pese a tan ilustres modos
de errar, no ha descifrado el laberinto
singular y plural, arduo y distinto,

del tiempo, que es de uno y es de todos.
Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada. (Borges)

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